— Otro día será, yo tenía pensado irme justo a esa hora.
— ¿Tenías pensado? ¿Pero podrías quedarte un poco más?
— Podría, sí.
— ¿Pero no lo harás...?
— Tú no cancelas planes por mí, yo no los pienso cancelar por ti.
— No puedo cambiarlo, tengo muchas cosas que hacer...
— Lo primero es mentira, lo segundo lo dudo. Pero que me da igual. Ya nos veremos.
— Has cambiado...
— Tú sigues igual de idiota y conformista, solo que ahora te ha dado por poner excusas patéticas para no tener nada que ver con nosotros.
— No es cierto.
— Como tú digas. Lo dicho: otro día será.
Sinceramente, me da pena, pero la sonrisa falsa la vas a poner solo tú ahora. Por aquí nos empezamos a cansar de tus gilipolleces.
Pues yo sigo pensando que los días molan mogollón.
ResponderEliminarMolan sin excusas, sin gente que pone sonrisas falsas y sin la incomodidad que se respira cuando llega esa gente.
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