domingo, 29 de abril de 2012

¿Es normal?

Apenas nada me preocupa. No me preocupa si llevo meses sin hablar con algún amigo o amiga, no me preocupa si tampoco les veo, no me preocupa si se enfadan, no me preocupa si están mal.
Es normal si la gente se toma demasiadas confianzas contigo y escudriñan tu sistema de seguridad e incluso se dan el lujo de golpearlo. Es normal si lo permites.

No es que no me importe, es solo que no me preocupa. Hay un abismo entre ambos conceptos.
Al que no pueda convivir con eso, nada lo mantiene aquí. Yo no le echaré, pero tampoco le encadenaré.
Siempre pagan justos por pecadores... lo siento.

jueves, 26 de abril de 2012

Fénix.

Mi actividad ha entrado en parón. Toda mi actividad, sea del tipo que sea. Ya se detuvo a finales del año pasado, pero ahora lo está más.
De esto solo sé que... cuando vuelva a ponerse en marcha, será a lo grande. Porque en cuanto pueda ponerlo en marcha, estaré en Barcelona y no en Reus, con más ánimo y confianza. O eso tenía en mente.

El problema es cuándo ocurrirá eso.

Me quemé porque este mundo falso no lo entiendo.
Hijos de mil pollas, ¡hoy resurjo para entrar en juego!

lunes, 23 de abril de 2012

Una rosa.

Hace exactamente 365 días, mi caballero me dio una...

Sant Jordi

Hace mucho, mucho tiempo, un reino catalán se veía constantemente amenazado por la presencia de un feroz dragón. El animal vivía en las cuevas de una montaña justo al lado del reinado y atacaba al pueblo si no se le ofrecía comida. Así pues, el rey decidió darle un par de corderos al día para saciar el hambre del dragón.
Eso funcionó durante un buen tiempo, pero un año sufrieron una sequía que no les dejó cultivar sus campos y sus granjas no tuvieron suficientes corderos, cerdos, vacas o gallinas para saciar al dragón. El rey, en un acto de desesperación propuso una ofrenda humana decidida al azar.
Se reunieron por la mañana en la plaza principal y todos pusieron su nombre en una urna. El rey sacó luego un nombre y, al leerlo, cayó al suelo desmayado, pues era el nombre de su hija, la princesa. El pueblo no admitió excusas y atendieron al rey mientras acompañaban a la princesa a las afueras de la ciudad para que se dirigiera a las cuevas del dragón.
La princesa tomó su camino y se plantó delante de la cueva. El dragón salió al oír ruidos y al olerla y se dispuso a devorarla. Pero justo en ese momento, apareció desde el valle un caballero montado en un caballo blanco con escudo y lanza y se encaró con el dragón. Durante la batalla que libraron, el caballero salió vencedor habiendo matado al dragón. El animal cayó al suelo y derramó su sangre mientras la princesa corría a agradecer su gesta al caballero y, de esa sangre, empezó a brotar un rosal. El caballero arrancó una rosa y se la dio a la princesa y la llevó de vuelta a su reino.
El rey corrió hacia su hija para abrazarla y luego se volteó hacia el caballero y le preguntó su nombre. "Sant Jordi", dijo el caballero. Al ver que era un santo, la princesa le ofreció una de sus biblias y el rey le ofreció matrimonio con su hija, pero este negó con la cabeza diciendo que tenía que partir de nuevo.
Y se fue con su caballo blanco hasta desaparecer entre las montañas.

Así que es por eso que el 23 de abril, los chicos regalan una rosa a sus amadas y las chicas regalan un libro a sus amados.

Me encanta el detalle de la rosa, me parece una leyenda no muy original pero bonita. <3

jueves, 19 de abril de 2012

Una piedra.

[...] Esos eran los peores recuerdos. Preciosos y perfectos. Afilados como un bocado de cristales rotos. Tumbado en la cama, tensaba todos los músculos de mi cuerpo hasta formar un nudo tembloroso, sin poder dormir, sin poder pensar en otras cosas, sin poder dejar de recordar. Otra vez. Y otra. Y otra.
Entonces oí unos golpecitos en mi ventana. Era un sonido tan débil que no lo percibí hasta que cesó. Entonces oí abrirse la ventana detrás de mí.
—¿Kvothe?  —susurró la voz de Auri.
Apreté los dientes para contener los sollozos y me quedé tan quieto como pude, confiando en que ella pensara que estaba dormido y se marchase.
—¿Kvothe? —Volvió a llamar—. Te he traído... —Hubo un momento de silencio, y luego dijo—: Oh.
Oí un leve sonido detrás de mí. Auri entró por la ventana, y la luz de la luna proyectó su diminuta sombra en la pared. Noté moverse la cama cuando se sentó en ella.
Una mano pequeña y fría me acarició la mejilla.
—No pasa nada —dijo Auri en voz baja—. Ven aquí.
Empecé a llorar en silencio, y ella deshizo con cuidado el apretado nudo de mi cuerpo hasta que mi cabeza reposó en su regazo. Empezó a murmurar, apartándome el cabello de la frente; yo notaba el frío de sus manos contra la ardiente piel de mi cara.
—Ya lo sé —dijo con tristeza—. A veces es muy duro, ¿verdad?
Me acarició el cabello con ternura, y mi llanto se intensificó. No recordaba la última vez que alguien me había tocado con cariño.
—Ya lo sé —repitió—. Tienes una piedra en el corazón, y hay días en que pesa tanto que no se puede hacer nada. Pero no deberías pasarlo solo. Deberías haberme avisado. Yo lo entiendo. [...]


p. 100~101, El temor de un hombre sabio, Patrick Rothfuss.

jueves, 5 de abril de 2012

Arigatou.

Verás, realmente estaba en un pozo hace poco.
Hay cosas que sí las cuento, pero estas cosas no las puedo ir contando a la ligera. Solo es que realmente iba todo mal. Fatal. Peor.
Ya te conocía, pero.. quizás dar un paso más me animó. No importa lo que fueras o no fueras, seguías siendo tú, y me diste la oportunidad de profundizar un poco más en ti. Y me encantas.
Tuve valor suficiente para tomar decisiones importantes, tengo ganas de cumplir metas, tengo un motivo por el que meterme en el ordenador. Cada vez que te veo, con esa preciosa sonrisa, se me van todos los males.
No te imaginas de qué manera influyes en mi bienestar, de verdad, no te imaginas. Si yo ahora mismo no te tuviera al otro lado de la pantalla oyendo cómo tecleas y suspiras, probablemente me estaría comiendo la cabeza, o hubiera echado a perder mi mayor decisión estos días. Pero no es así, me ayudas a seguir adelante.
¿Sabes? Varias veces te he visto coger con prisa la libreta y el rotulador para escribirme algo cuando había tensión en casa o no estaba muy animada, y eso me puede... Y como no te gusta que lloren, lo aguanto, pero me hubiera echado a llorar como una niña al ver ese aparentemente pequeño gesto tuyo que hace tanto...

Sigo confusa... porque es que realmente me encantas y eres como mi nuevo aliciente para hacerlo todo...
No me costaría nada decirte qué pasa por mi cabeza muchas veces, y sé que eres tan curiosa que luego me lo copiarás y me lo pegarás y no me lo preguntarás con tu voz pero esperarás mi respuesta, pero... es pronto para hablar de este tipo de cosas y tampoco quisiera que salgas corriendo.



Ojalá fuera como tú de agradecida y entregada, que no teme a dar muestras de apoyo como las que das tú, con cosas como las que pones en la libreta, por ejemplo. Quizás si supiera ser así, podría hacerte sonreír más.
Mereces todo un mundo. Eres todo un mundo. Y casi la reina del mío.

Te adoro <3