Verás, realmente estaba en un pozo hace poco.
Hay cosas que sí las cuento, pero estas cosas no las puedo ir contando a la ligera. Solo es que realmente iba todo mal. Fatal. Peor.
Ya te conocía, pero.. quizás dar un paso más me animó. No importa lo que fueras o no fueras, seguías siendo tú, y me diste la oportunidad de profundizar un poco más en ti. Y me encantas.
Tuve valor suficiente para tomar decisiones importantes, tengo ganas de cumplir metas, tengo un motivo por el que meterme en el ordenador. Cada vez que te veo, con esa preciosa sonrisa, se me van todos los males.
No te imaginas de qué manera influyes en mi bienestar, de verdad, no te imaginas. Si yo ahora mismo no te tuviera al otro lado de la pantalla oyendo cómo tecleas y suspiras, probablemente me estaría comiendo la cabeza, o hubiera echado a perder mi mayor decisión estos días. Pero no es así, me ayudas a seguir adelante.
¿Sabes? Varias veces te he visto coger con prisa la libreta y el rotulador para escribirme algo cuando había tensión en casa o no estaba muy animada, y eso me puede... Y como no te gusta que lloren, lo aguanto, pero me hubiera echado a llorar como una niña al ver ese aparentemente pequeño gesto tuyo que hace tanto...
Sigo confusa... porque es que realmente me encantas y eres como mi nuevo aliciente para hacerlo todo...
No me costaría nada decirte qué pasa por mi cabeza muchas veces, y sé que eres tan curiosa que luego me lo copiarás y me lo pegarás y no me lo preguntarás con tu voz pero esperarás mi respuesta, pero... es pronto para hablar de este tipo de cosas y tampoco quisiera que salgas corriendo.
Ojalá fuera como tú de agradecida y entregada, que no teme a dar muestras de apoyo como las que das tú, con cosas como las que pones en la libreta, por ejemplo. Quizás si supiera ser así, podría hacerte sonreír más.
Mereces todo un mundo. Eres todo un mundo. Y casi la reina del mío.
Te adoro <3