Todo a mi alrededor está mal, y podrido. Estar bajo este techo es como un infierno.
Pero hoy vendrán dos presencias angelicales a pasar conmigo la tarde. No son perfectas, claro que no, nadie lo es, pero hacen que este infierno sea más habitable.
Con ellas también tengo complejos, pero no suelo recordarlos. Con ellas puedo dejar de lado esta faceta mía de chica de acero y ser todo lo dulce y sincera que quiera.
Las adoro.
Intentaré no pensar que, al caer la noche, tendréis que iros...

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