domingo, 29 de enero de 2012

De vuelta.

De nuevo nada vuelve a pesarme como antes, de nuevo vuelves a salvarme.
A esto me refería, a nada más que a esto..
Gracias, de verdad.


viernes, 27 de enero de 2012

¿Infantilismo?

Hay gente que tiene compañía de sobra. Otros tienen mascota. Otros no tienen absolutamente nada.
Yo tengo un peluche. Adelante, pueden reírse señores y señoras. La mayoría de gente me mira raro o se ríe cuando les cuento que no puedo dormir sin ese peluche. Creo que no alcanzan comprender que, detrás de este apego incondicional por un trozo de trapo relleno, se esconde algún trauma infantil.
No quiero ningún psicólogo que me ayude a despegarme de mi muñeco.


A día de hoy, este muñeco tiene casi 19 años. Sí, tantos como yo. ¿Alguien puede percibir qué significa eso? Son más de 6500 noches durmiendo conmigo, apartándome de la oscuridad, calmando mis nervios, saciando mis miedos, secándome las lágrimas. Más de 6500 días y noches en los que me ha visto crecer, ha visto mis verdaderas virtudes y mis más temibles y secretos defectos, ha visto lo bonita que me puedo llegar a poner y lo bonita que ya soy. Este simple trozo de trapo relleno me ha escuchado sin rechistar, sin juzgar, sin irse. Me ha ofrecido la suavidad de sus abrazos y sus caricias, ha aguantado todos mis llantos, ha sufrido todos mis enfados, ha disfrutado con todas mis alegrías y me ha esperado cada segundo de mi vida.
Y está hecho polvo. Ni siquiera tiene sonrisa, ni siquiera tiene ojos, ni siquiera tiene aquellos colores tan vivos que tenía al principio, ni siquiera tiene ese tacto tan suave. Pero resiste. Tiene mil puntos débiles, pero aguanta. Aguanta y sigue estando encima de mi cama cada vez que llego a casa. Pudiéndose romper, perderse, quedarse "olvidado" en alguno de los tantos destinos en los que me ha acompañado... pudiendo, aquí lo tengo, en mi hombro.

Y si lo tiran por un balcón y corro como jamás me han visto correr para ir a por él, no es por mero infantilismo. Y si tuve que poner toda mi voluntad y todo mi sentido común para no tirar por ese mismo balcón al autor de dicho acto, no es por mero infantilismo.
Y si, cuando está a punto de darme un chungo por haber bebido demasiado y no poder respirar por estar borracha y cabreada, oyes a mi amiga decir "el muñeco, quiere el muñeco", no es por mero infantilismo. Y si amenazo (porque lo hago) al que pretende jugar con mi muñeco, no es por mero infantilismo.



Vuestras risas no me ofenden, pero quizás os podría aconsejar que conozcáis las reglas del juego antes de tirar los dados.
No he tirado a nadie por el balcón, todavía. Pero todo el mundo sabe que no se juega con fuego.

jueves, 19 de enero de 2012

Reencontrarte..

Me gusta pensar que te he perdido, 
en la dolorosa hiel que corre por mis venas, 
en el desastre que sigue en mis noches desiertas, 
en la exquisita ilusión que se disipa como un río infinito.
Infinito, inmenso, inacabado...
Inacabables pesadillas que llevan tu nombre, 
irreales trazos de realidad sellados por tus besos.

Me gusta pensar que no te tengo 
y que tal vez nunca te tuve; 
que aún cerca, aún dentro, no eres mío. 
Pensar que este tacto, el haber estado en tu piel 
es doloroso pero reconfortante. 
Igual que pensar que este amor tan real e inmenso 
es tan vulnerable e inacabable.

Un final, un comienzo, un ilógico espiral donde voy cayendo, 
girando, sufriendo y aun así persiguiendo cada instante. 
Y muero... 
muero en ti, 
en aquellos ojos que me cautivan, en aquel reflejo ondulante 
como el agua, como tus besos... 
Besos que me consumen, 
atrapándome lentamente en ese eterno instante 
que, inevitablemente, me lleva a perderte de nuevo
en una chispa de luz, en un calor irreal 
que dura un solo instante y se va, 
una y otra vez, 
perderte una y otra vez.

Me gusta pensar que no eres mío y así 
añorarte y reinventarme para ti, 
para tus brazos, para buscar cada rincón de tu piel 
y ser tuya. 
Ser tuya, totalmente, en cada suspiro de mi alma, 
en cada ausencia tuya que me mata, 
en cada beso que me eleva, en cada… todo, y en cada nada... 
En la sensación de tocar el cielo con la punta de los dedos 
y mirar con curiosidad el infierno al que estoy destinada. 
Y encontrarte a ti antes, con tu aliento acariciando mi rostro, 
con las cadenas que me han sido impuestas 
y de las que no busco escapar 
porque me gusta que sean tus manos las que las cogen...

Me gusta cuando te pierdo, 
cuando no te tengo, cuando no eres mío, 
cuando me escapo de tus dedos y me entrelazas de nuevo a ellos 
y me regresas a ti y te encuentro, 
te tengo y te hago mío por un efímero instante, 
pero hacerme tuya ya es eterno. 
Y sé que tú también eres eterno, para mí, 
que eres todo y nada al mismo tiempo, 
y eso te hace dulce y doloroso, te hace suave y difícil.

Me hace perderte de nuevo 
y reencontrarte una vez más en este juego...


martes, 17 de enero de 2012

lunes, 16 de enero de 2012

Psst.

- Eh, tío. ¿Ves a ese chico de allí?
- ¿A ese alto con la camisa negra?
- Ese.
- Seh. ¿Qué pasa con él?
- ¿Ves ahora a cualquier otro tío de aquí?
- ¿Cualquiera?
- Cualquiera. Ese, aquel, ese otro, el de allí al fondo.. Cualquiera. ¿Los ves?
- Sí, tía, los veo, pero soy hetero, joder.
- Idiota.. Atiende.
- Dime.
- Ese chico es mucho mejor que todos los otros que ves juntos.
- ¿De qué me hablas?
- Me has entendido perfectamente.
- ¿Cómo coño sabes eso, tía?
- Le conozco. Es mucho más fuerte, en todos los sentidos, que el resto de chavales de aquí.
- Bah. No será para tant-…
- Shh. Escucha.
- Vale.
- Y mucho más valiente.
- Ah, eso ya es diferente. La mayoría de las veces la valentía es mejor que la fuerza, aunque sea en cualquier sentido.
- Sí. Y tiene mucho más sentido común.
- Eso también le da puntos.
- Muchos. Y mírale, está riéndose con sus colegas, ¿lo ves?
- Seh.
- Pues lleva mucho peso en sus hombros.
- Te refieres a que…
- Correcto. Si cualquiera de los otros llevara ese mismo peso o, en cierto modo, tomara las decisiones que toma y por los motivos por los que las toma…
- … ninguno podría estar tan ricamente con sus colegas como él, ¿no?
- Bingo.
- Joder, qué máquina…
- ¿Verdad que merece la pena el chico?
- Ya ves, me has motivado y todo, tía.
- ¡Eh! Y le gusta la buena música.
- Joder… Ni siquiera le conozco, pero si todo lo que dices es cierto, ¡ese chaval es la hostia!



domingo, 15 de enero de 2012

Time ago.

Recuerdo una escena que me enternece.

Debe hacer más de diez años que pasó, ¿no? Éramos pequeñas. Pero lo recuerdo con tal nitidez...


Nos miramos cómplices, sonreímos seguras de nosotras mismas, confiamos la una en la otra y... pasando entre la pista gris de baloncesto y las porterías pequeñas, a punto de atravesar la hilera de olivos para girar a la derecha y recorrer todo lo ancho del patio e ir a nuestra puerta de metal de siempre... justo entonces miramos al frente y nos dimos la mano.
Los niños y niñas de alrededor decían que éramos novias por darnos la mano, pero ni tú ni yo cedimos. Quiero creer que tú también, pero yo.. por lo menos yo.. caminaba orgullosa a tu lado.
Orgullosa de mi mejor amiga por aquel entonces.
Las cosas tomaron, al final, un rumbo diferente. Pero ahora, más de diez años después, nos reencontramos para retomar poco a poco ese hilo. Quizás no dándonos las manos, quizás no abrazándonos como locas. Cada una ahora tiene su forma de hacer, pero eso no cambia los sentimientos.

Y, si me permites decirlo en voz alta, me vuelvo a sentir orgullosa de caminar a tu lado, Andrea.

viernes, 6 de enero de 2012

Ahora ya no.

Voy a verte como un amigo, porque ya no te quiero.
Ya no puedo ver más cómo te das la vuelta, cómo haces oídos sordos, cómo ignoras lo que digo y cómo finges no saber nada de lo que siento.
Y tengo otras cosas que hacer, otras personas en las que poner mi tiempo de forma más efectiva.

Tómalo como quieras... pero ya no te quiero.

miércoles, 4 de enero de 2012

Pensándolo mejor.

¿Quieres atención? ¿Quieres que te mimen...?
Deja de darme la espalda, date la vuelta y mírame de una puta vez. Ahí estoy, intentando quererte, sin apartar los ojos de ti.

Yo oigo tus jodidos gritos mudos. Eres tú el que no me deja acercarme a socorrerte. No sé de qué coño te quejas. Y tampoco haces bien de héroe, un héroe reconoce cuándo necesita más que sus dos cojones.

Deja de encerrarte en burbujas, sean de dolor, de amor o de gilipollez.
Hay más cosas fuera de esas jodidas burbujas que te creas.