De repente, mi vida da un giro. Bueno, más bien la tuya, pero es que están ancladas. Y ese giro es lo que ahora me hace buscar diariamente en mi hermano un motivo por el que despertar mañana y no quedarme en la cama hasta que deje de latir mi corazón.
De repente, le sacas las uñas a tu hermana porque quiere la compañía de su madre, y su bienestar. Porque admítelo, vuestra madre no está bien donde está ahora, tiene un constante grito en la cabeza de alguien que aprovecha cuando te giras para alzarle aún más la voz y reprocharle que respire, casi. No voy a usar palabras mayores, pero ese trato tiene un nombre... un nombre horrible.
De repente, hablas de juicios.
De repente, parece que lo único que te importa es el dinero.
De repente... de repente se me quitan las ganas de verte la cara.
Estoy segura de que lo peor no tardará mucho en llegar, que pronto mi hermano querrá saber más de todo esto y, desde luego, tú no le decantarás por mí. Y yo te juro que si me alejas de él, jamás de los jamases te lo perdonaré, porque él es el único que me encierra el monstruo.
¿Sabes? No tengo aún 20 años, te lo recuerdo... Aún quiero disfrutar, como tú hiciste a esa edad. Creo que no he sido todo lo peor que puede ser una persona como para merecer que me hagas esto... y mi hermano aún menos.
Quiero estudiar una carrera, aprender muchos idiomas, viajar, trabajar, estoy enamorada y quiero crecer, pero quiero crecer con una sonrisa en la cara, quiero comerme el mundo...
¿Te acuerdas de esas tardes en las que te avisaba de que iba a salir con mis amigos y para ello te comía a besos como si así te pidiera permiso? ¿Te acuerdas cuando volvía y te volvía a comer a besos? ¿Te acuerdas cuando me pedías lo que fuera y yo lo hacía con una sonrisa deslumbrante? ¿Te acuerdas de cuando te iba a buscar a ti por la noche si tenía miedo...? Y ahora de tus labios salen siempre las mismas palabras: "estás arisca conmigo y no sé qué te he hecho".
Piensa... porque si te lo tengo que decir yo será para poner punto final a cualquier conversación habida y por haber.
Piensa, porque te quiero lo que no está escrito y me mata cada palabra que mi corazón me suplica escupir...
Ahora, si me disculpas, voy a limpiar la casa...

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