¿Sabes cuando compras galletas y coges un paquete, el primero que ves que está bien, pero llegas a casa y ves que, al abrirlo, todas las galletas están hechas migas?
Pues así no, peor.
A veces, a este pedacito de piedra que ríe y bromea a diario le gustarían algunos cariñitos.
No sé, por probarlos... No sé a qué saben... No sé qué tacto tiene una caricia en la mejilla, ni el calor que hace cuando abrazas a alguien mucho rato, ni cómo es mi sonrisa por un beso en la frente...
Nah, pero tampoco necesito saberlo para sobrevivir, ¿no...?
No se necesitan para sobrevivir pero sí para hacer la vida más llevadera.
ResponderEliminarEntonces no me vendrían nada mal.
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