Ahora mismo estoy en una casa que no es mía, de vacaciones. Dos laaaaargas semanas para poder hacer lo que me dé realmente la gana. Sin apenas prohibiciones, sin límites más allá de los físicos, sin vigilancia...
Y en lo que llevamos de semana me ha dado tiempo de sobra para hablar con mi tía. Hoy, en concreto, miró bajo mi pecho, en una dirección diferente a la familiar.
— Oh, esta canción es preciosa. "...hay tanto por lo que vivir. No llores, cielo, y vuélvete a enamorar, me gust-..."
— Enamorar. Enamorar. ¿Has estado enamorada? ¿Te has enamorado alguna vez?
— ¿Eh? ¿Yo? Sí. Sí...
— Hm.
— Pero no fue correspondido, eh. Te toca robar cuatro.
— Hm... ¿Lo sabía?
— ¿Eh? Ah, sí. Lo sabía. Se lo dije.
— Y no fue correspondido.
— No, pero bueno. Te toca tirar, que no tengo verdes.
— Sabrá lo que se ha perdido.
— Sí... porque luego todo fueron tonterías. Es de los de "me alejo por no hacerte daño". Y bueno, pues si quieres alejarte, vete. Para estar haciendo el tonto, vete...
— Pues sí. Pues sí.
Y no miento, pero tampoco digo la verdad.
"As I burn another page, as I look the other way,
I still try to find my place in the diary of..."
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