sábado, 31 de marzo de 2012

Supermassive black hole.

Cuando una estrella muere, una de las formas en que puede morir es que "explote" hacia dentro. Entonces se convertirá en un agujero negro, sin resquicio alguno de la luz que emitía antes, y se tragará todo lo que haya a su paso sin excepción.

Incontables veces he anhelado una "muerte" así. Si ahora brillo con luz propia... el día que no pueda más, no quiero morir sin más, quiero convertirme en un agujero negro. Guardarme todo dentro, bajo el pecho, volver mi mirada fría y oscura y vagar en el vacío sin toparme con nada. Partir mi interior en dos y que esa sea mi compañía, nadie más.

Algo frío, algo que congele el fuego...
Impenetrable, inquebrantable, inmutable. Y es que ese frío me resulta tan reconfortante y cálido... tan seguro, tan tranquilo. Incontables veces he querido envolverme bajo el hielo.

Pero luego, llaman a la puerta mis amigos. "¡Hey, xaan! ¿Te apetece dar una vuelta y hacer el tonto?", dicen.
Ah... no solo el frío es reconfortante. El calor y la energía de ellos, de esa gente que me abraza con sus palabras, que me escuda de otras... que me hace sentir como nadie cuando en realidad soy una más.

¿Quién dice que la luz sea el camino correcto y el mejor? Pero supongo que el calor de los que te quieren también es agradable, ¿no?



Tal vez algún día logre explotar hacia dentro. Por agradable que sea ese calor, sigo prefiriendo el frío innumerables veces.

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