Siento como si te hubiera traicionado, mi amor... siento cómo se marchita tu imagen lentamente, cómo se difumina hasta ser irreconocible.
No se me olvidan todos los momentos que has estado conmigo y sé que sigues ahí para mí, al igual que yo estoy aquí para ti cuando quieras. Pero... he dado muchos cabezazos y la pared sigue en pie, no la he podido tirar. Y tengo varias heridas de esos cabezazos y una migraña impresionante... figuradamente, por supuesto.
Quizás aquel pequeño detalle fue la cumbre. Quizás que me cerraras la puerta en las narices por no darme la razón fue lo que terminó de atravesar aquella navaja en mi desdichado corazón. Aquello que parece tan minúsculo... quizás no sea tan pequeño si lo juntas con todo lo otro.
No, cariño, yo tampoco he sido una santa contigo. No te estoy reprochando nada, solo razono el por qué de que ya no me vaya a cien el corazón cuando veo tu nombre.
De todas formas, quizás esto solo sea algo momentáneo y confuso. Quizás solo sea un desvío, una pausa. Estoy bastante segura de que no se ha apagado esto que siento o sentía por ti. Te echo de menos, ¿sabes...?
De todas formas, quizás esto solo sea algo momentáneo y confuso. Quizás solo sea un desvío, una pausa. Estoy bastante segura de que no se ha apagado esto que siento o sentía por ti. Te echo de menos, ¿sabes...?
Y esa bonita sonrisa ahora pone luz en mis problemas. Pero no, no puedo depender de ella, no puedo ponerle esa carga encima. Y cada minuto que pasa, más consciente soy que ando en terrenos peligrosos.
Haría prácticamente cualquier cosa por esa sonrisa, pero tengo derecho a hacer algo para evitar mi dolor, ¿no...? No puedo dejarme llevar por un sueño que no está a mi alcance. No puedo seguirte, me estamparía, es demasiado obvio y estoy muy tocada de aquí dentro de mi pecho como para tirarme precipitadamente hacia ti.
Pero tampoco quiero malos entendidos. No estoy enamorada, solo... confusa. Nadie suele cautivarme tanto como para tenerme así de embobada tanto tiempo. Es raro, solo estoy confusa...
Pero tampoco quiero malos entendidos. No estoy enamorada, solo... confusa. Nadie suele cautivarme tanto como para tenerme así de embobada tanto tiempo. Es raro, solo estoy confusa...
Y tú, mi diamante, ¿por qué siempre tienes que tomarte así las cosas...? No te quiero lejos, te necesito... Pero yo te quiero libre, no atado a mí. ¿Cómo quieres que me niegue a verte volar sin ataduras? No eres mío y no deberías serlo. Por favor, solo quiero tu bienestar y, por mucho que digas, no es conmigo...
No puedo encontrar un dios al que rezar.
Ahora... estamos aquí,
saboreando nuestro inseguro sentimiento.
Y no es algo que deba odiar,
no hay nadie a quien deba odiar.
Entiendo, he visto el camino para avanzar...
así que no te asustes más.
Miro al cielo, que golpea la tierra,
y estiro mis manos como para detenerlo...
Por favor, no dejes que el frío entierre tu corazón...
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