miércoles, 28 de marzo de 2012

Déjate llevar...

Tengo en una cajita los restos de mi despedazado corazón esperando que alguien dé con la forma correcta de recomponerlos... porque yo no sé hacerlo del todo. Por eso suelo decirte que te dejes llevar, porque nadie encontrará la forma de ayudarme dándole a la cabeza, sino sintiéndolo bajo el pecho.
Quizás esto sea egoísta... quisiera volver a aquel primer momento en el que lo entregué por completo, bajo una ciega y estúpida confianza, cuando mi susceptible órgano vital estaba en perfecto estado y de buen ver. Pero yo sé cuáles son mis propósitos, y si lo quiero en buen estado es para poder entregártelo como debe ser, no en pedazos.

Esto es una locura... me parece muy precipitado, pero también muy real.
Por mucho que quiera, no soy capaz de ser tan tolerante con los caprichos de los demás... Intento hacerles felices pero sin que me jodan a mí. Sin embargo, a veces se me olvida quién soy cuando estoy contigo y me siento como nueva. Como si regresara a aquella adolescencia que perdí, a aquella inocencia de creer que el mundo se rige por buenas intenciones y no por lo que ven los ojos en un primer momento.
No es un cuento de hadas, pero tampoco es la realidad.

¿Sabes? Me encantas. Adoro ver cómo tienes sueños e ilusiones, sueños para nada complicados e ilusiones para nada lejanas. Me encanta tu sencillez y naturalidad, me encanta tu forma tan poco superficial de verlo todo. Adoro que prefieras un beso corto en los labios a una noche entera de orgasmos, me pierde ese toque de romanticismo tan sincero y tan lleno de ilusiones. Me encanta ver cómo tú sí crees en los finales felices, en el afecto y en el amor, y estoy segura de que comprendes que el amor no tiene forma ni sexo... Me enloquece tu positivismo, tu inocencia y tus ganas de sonreír. Y a la vez tu sensatez, precaución y comprensión.


Y me da miedo, me aterra estar confundida. Pero sé lo que me digo cuando te susurro por todas partes lo bien que podrías estar entre mis brazos.
Ese toque tan dulce que tienes... ese toque tan infantil que hace que no quieras estar a oscuras, ver películas de miedo o dejarte comer por la lujuria nada más es lo que quisiera proteger... para que no desapareciera, porque tú ya eres perfecta así, para mí.

2 comentarios:

  1. Es genial Xaan, el final me encanta. Somos un par de confusos, ¿qué nos pasa? xD Intenta confiar una vez más y deja que tu corazón se recomponga aunque sea un poco, corre el riesgo de volver a ser partido en pedazos, pero es mejor eso a tenerlo siempre encerrado en esa caja, ¿no crees?

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    1. Pues sí, unos confusos los dos ù_u Es incómodo estar así, pero bueno, se te pasa cuando hablas un poquillo con cierta persona, ¿no? (:
      Supongo que tienes razón... ¿No se me tomaría a la ligera si mi historial fuera amplio?

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