- ¿A ese alto con
la camisa negra?
- Ese.
- Seh. ¿Qué pasa
con él?
- ¿Ves ahora a
cualquier otro tío de aquí?
- ¿Cualquiera?
- Cualquiera.
Ese, aquel, ese otro, el de allí al fondo.. Cualquiera. ¿Los ves?
- Sí, tía, los
veo, pero soy hetero, joder.
- Idiota..
Atiende.
- Dime.
- Ese chico es
mucho mejor que todos los otros que ves juntos.
- ¿De qué me
hablas?
- Me has
entendido perfectamente.
- ¿Cómo coño
sabes eso, tía?
- Le conozco. Es
mucho más fuerte, en todos los sentidos, que el resto de chavales de aquí.
- Bah. No será
para tant-…
- Shh. Escucha.
- Vale.
- Y mucho más
valiente.
- Ah, eso ya es
diferente. La mayoría de las veces la valentía es mejor que la fuerza, aunque
sea en cualquier sentido.
- Sí. Y tiene
mucho más sentido común.
- Eso también le
da puntos.
- Muchos. Y
mírale, está riéndose con sus colegas, ¿lo ves?
- Seh.
- Pues lleva
mucho peso en sus hombros.
- Te refieres a
que…
- Correcto. Si
cualquiera de los otros llevara ese mismo peso o, en cierto modo, tomara las
decisiones que toma y por los motivos por los que las toma…
- … ninguno
podría estar tan ricamente con sus colegas como él, ¿no?
- Bingo.
- Joder, qué
máquina…
- ¿Verdad que
merece la pena el chico?
- Ya ves, me has
motivado y todo, tía.
- ¡Eh! Y le gusta
la buena música.
- Joder… Ni
siquiera le conozco, pero si todo lo que dices es cierto, ¡ese chaval es la
hostia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario