Diamante. Del griego antiguo αδάμας, adámas, que significa invencible o inalterable.
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Hace cosa de unos 4 años entré en un bar con unas amigas. Desde el primer momento que crucé la puerta, todos los que habían repartidos por el local, inclusive el de la barra, me clavaron la mirada. No por nada, es solo que era un bar un tanto "peculiar" y yo no iba vestida como ellos. A pesar de ello, me senté en la mesa con mis amigas y sacamos las cartas tras pedir todas un refresco. Me lo pasé genial. Recuerdo que eché un vistazo a toda la gente que me seguía mirando como si fuera un parásito, pero hubo un chico que no me miraba de la misma forma que al entrar. Su mirada seguía clavada en mí, pero era mucho más cálida, mucho más comprensiva.
Un par de veces a la semana, volvíamos al mismo bar y empezamos a hacer amistades en nuestra tercera visita. Y no podía faltar aquel chico de la mirada cálida. Se unieron a nosotras tres un grupo de cuatro chicos. Nos hicieron preguntas como si fuéramos novatas en eso de ir a un bar. Recuerdo que todos pidieron una cerveza ese día porque estaba de oferta, pero yo no.
Cada vez que entrábamos en el bar, ya nos juntábamos con nuestros nuevos colegas. Y, unos meses más tarde, el chico de la mirada cálida se dirigió a mí directamente, pero para pedirme hablar a solas. No tenía ni idea de qué quería. En un principio recordé tantas novelas de fantasía que he leído y el ambiente algo místico del local contribuía a dejar volar mi imaginación, así que creí que me iba a confesar que era un mago o que tenía un dragón por mascota y que yo era la elegida para salvar el mundo y lo supo solo con mirarme. Evidentemente, no me dijo eso, sino que me dijo cuán diferente era a todo lo visto hasta ahora. "Quizás es porque todo lo que ves viste de negro y con cadenas. En la calle hay más gente como yo." Recuerdo que dije exactamente eso. Y el chico rió y me robó un beso sin casi poder darme cuenta de sus intenciones. Me hubiera apartado de haber adivinado sus gestos antes y.. de no ser porque el beso fue bastante reconfortante. Por aquel entonces, no tenía la cabeza sentada y estaba con todo el asuntillo de la rubia británica, pero ese beso robado me tocó la fibra. No supe qué decir y, de hecho, no hablamos más en toda la tarde.
Poco a poco, indagamos más el uno en el otro, hasta llegar a convertirnos unos confidentes el uno para el otro, pero... era algo un tanto complicado para los dos. Tú aconsejabas a una niña de 15 años y yo a un chico de casi 19. Sin embargo, confirmamos cuán indiferente es la edad cuando realmente dos personas se aprecian.
¿Crees que me olvido de lo que me cantaste..?
Te has molestado mucho por mí durante todo este tiempo, me has respetado, me has ayudado, has dado la cara por mí, me has protegido, me has hecho llorar y me has hecho reír. Y considero que no me has fallado nunca. Y yo he intentado por todos los medios ser justa contigo y no hacerte daño, aunque soy consciente que muchas de mis palabras se te atraviesan crudamente.
Pero te adoro, mi pequeño diamante. Te adoro, Dáy. Y lamento no.. ser capaz.. de darte más...
Quiero dejarte algunas cosas bien claras, asi que hoy te ire a ver a casa antes de que salgas, te guste o no
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