¿Qué tiene Madrid? Luces por todas partes, lugares a lo grande, pistas de hielo en medio de la calle, muchas paradas de metro, mucha gente…
Nah, Madrid les tiene a ellos. Madrid no sería nada especial si no fuera por ellos. Y por esas personas que se unen a ellos desde Granada, Albacete, etc. Tiene la comodidad y confianza de mis amigos, la comprensión y el sacrificio, las sonrisas y las lágrimas, el alboroto y el silencio.
Y qué corta se me ha hecho esta semana… Pero ha sido de las mejores de mi vida. Y he descubierto más de aquellas personas a las que nunca había tenido oportunidad de ver en un cara a cara. Al igual que a una en especial… de la cual me llevo más sonrisas que lágrimas. Me llevo sus conciertos en el coche, su olor, su ligero sabor, su calor, sus abrazos, esa última noche, su mano en mi espalda, hombro, brazo y mano, su voz sin teléfonos de por medio, su presencia, sus latidos, su respiración, su andar, su sonrisa, su mirada… Es infinitamente más de lo que jamás soñé alcanzar. Y estoy orgullosa de poder decir que mi último suspiro, mi última sonrisa, mi última mirada, mi último abrazo y mi último beso fueron solo para él. Y también aquel mar de lágrimas que surgió de mis ojos nada más dejar de ver su solitaria espalda alejándose de mí… a saber por cuánto tiempo hasta el próximo encuentro.
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