sábado, 2 de junio de 2012

Fortuna.

¿Debo entender que tengo suerte de que no me odies? ¿Que tengo suerte de no haberte hecho nada malo? ¿Que tengo suerte de no ser una drogadicta ni una rebelde? ¿Que tengo suerte de ser callada y tranquila? ¿Que tengo suerte de haber sido la primera?
¿Eso debo entender, que me tratas así porque he tenido suerte? ¿Que podrías tratarme aún peor y no lo haces? ¿Ahora me toca arrodillarme y darte las gracias? ¿Quieres que te personalice una plegaria, que te rece, que te tenga en un altar? ¿Quieres que solo piense en ti y en darte todo lo que tengo y lo que no tengo también?

La suerte la tienes tú, una inmensurable y descontrolada suerte por tenernos a nosotros. Porque te aprecio, y es por eso que ahora estás donde estás, tan bien.
Y te odio profundamente a la vez. Te odio más que te aprecio. Por hacerle esto a ellos dos, por condenarnos mientras tú disfrutas. Estoy segura que sabes que esto no puede terminar, te aprovechas de sus sentimientos y los usas en tu propio y único beneficio, arrastrándonos a la ruina con tal de colmarte a ti de placeres.

Eres lo más frío y egoísta que jamás he conocido ni conoceré...
Y tantísimo me duele que creo que moriré por odiar tanto a alguien... que moriré de impotencia, de tristeza, de rabia, de dolor, de bondad por no hacértelas pagar como mereces.
Y a ti te daría igual...

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