miércoles, 9 de noviembre de 2011

Change is necessary.

"Las cosas han cambiado."
¿Cuántas veces el ser humano habrá pronunciado esas palabras en una misma frase? Incontables... Y es que es cierto. Las cosas cambian, y las personas también. Al igual que una barra de hierro se oxida, un niño crece. Los cambios son necesarios.
Lo que más cuesta es asimilar un cambio y lo que menos cuesta es quejarse de ello. No importa qué o quién, las circunstancias van a provocar que esa cosa o persona sufran un cambio, para bien o para mal. Y es inevitable, por lo que hay que restarle importancia. Si ese vestido ya no te entra, asúmelo; si te ascienden y cobras más, asúmelo; si tu mejor amiga o amigo ya no te llama, asúmelo; si conoces a alguien que te deja maravillado/a, asúmelo. Para bien o para mal, no hay nada que permanezca, luego es tontería intentar mantenerlo como siempre fue.

Así que... Siento si ya no me entra esa falda a cuadros tan bonita, siento si he mejorado mis notas, siento si ya no tengo esa seguridad en mí misma, siento si soy diferente y si hago las cosas diferente... Pero ahora es así y lo será hasta que otras circunstancias me empujen a más cambios.

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